Voy al teatro muy a menudo y, no hace mucho, pude ver una obra muy divertida cuyo título, aparentemente explícito, me hizo pensar. Era éste: Si vienes y no estoy, es que me he ido.

Como podrás intuir la cosa iba de amor y desamor, encuentros y desencuentros, debilidades y fortalezas. Te animo a que digas la frase en voz alta para comprobar casi de forma empírica su obviedad y, al mismo tiempo, la contundencia que se desprende de ella.

¿Ya lo has hecho?

Genial.

Seguro que también tiene sentido para ti.

Ser y estar completos

Tanto llegar como marcharse (de una relación) son, a mi entender –y evidentemente frutos de una reflexión– actos llenos de coherencia, porque no hay nada más desalentador y desalineado con uno mismo que no atreverse a iniciar algo nuevo por temor al rechazo, o mantener un vínculo que no nos hace felices para no provocar supuestas infelicidades colaterales.

Ya lo sé, dirás que ambas opciones son una muestra plausible de egoísmo. Y déjame darte la razón, por supuesto que sí. Como escribí en mi post anterior, de ahí deberían partir todas nuestras experiencias. Siempre les digo a mis clientes que no necesitan que nadie les complemente, que ellos ya son y están completos, y que lo sano en esto de las relaciones personales es partir de un cien por cien de uno mismo para también poder encontrar el cien por cien de esa persona especial.

Tengo algunos amigos anclados en relaciones que, ya hace tiempo –en muchos casos, años–, no cumplen sus expectativas por uno u otro motivo. Para algunos es ya su segunda ‘oportunidad’ y no quieren ni pensar en romper otra vez ese vínculo que, cuando se inició, iba a ser definitivo. Escucho sus argumentos, tales como: “No puedo hacerles esto a mis hijos, otra vez no… ¿qué van a pensar de mí?” o “¿para qué? Si no creo que encuentre nada mejor” o “uff… es que no sé estar sol@… Iniciaría una relación con alguien en cero coma y seguro que la historia se repite”.

Creo que nos asusta y nos hace sentir inferiores pensar en volver a empezar y empezar y empezar porque, en el fondo, todavía existe la creencia de que el éxito es mantener una única relación para toda la vida o, como mucho –y ya estás jugando con fuego en la arena social– una segunda relación. Más de dos relaciones estables en tu trayectoria de vida es mal, fracaso total, algo va mal contigo… Es la prueba de tu incapacidad para mantener forever tu primer proyecto de vida en común.

Se me antoja tan poco natural como el hecho de que delegamos y confiamos a nuestro YO de 16 años la difícil decisión de qué queremos ser de mayores en el plano profesional… ¿Por qué nos gusta tanto ponernos las cosas tan difíciles?

Nos cuesta ver lo grandioso que es tener una brújula interna que señala siempre hacia el lugar correcto, una guía que nunca miente aunque nos hiera descubrir ciertas cosas que no sabemos cómo gestionar. Hablo de las emociones. Las emociones son nuestro barómetro vital. Gracias a ellas podemos saber qué nos gusta y qué no, qué nos hace sentir bien y qué no, con quién tenemos feeling y con quién no, si estamos enfadados o asustados… Todos sabemos cuándo estamos a gusto y cuándo incómodos, otra cosa es que hagamos caso omiso y prefiramos mirar para otro lado y hacer como que no reconocemos nuestro reflejo en el espejo del baño.

¿No crees que nos debemos a nosotros mismos la posibilidad de querer mejorar, crecer y aprender en/con todas las relaciones que tengamos?

Lleguemos, quedémonos o marchémonos, pero tomemos las riendas de nuestra vida sentimental con madurez, ilusión y convicción.

Cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día cuenta.

Cada instante de nuestra vida deberíamos poder sentir que somos emprendedores emocionales con todo un presente por delante.

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Acerca de mí

Montaña Vázquez

CEO, love coach y matchmaker

¡Hola! Periodista, escritora, bloguera, emprendedora, matchmaker, love coach y principiante en hipnoterapia; soy muchas cosas al mismo tiempo. Quiero que este espacio esté vivo, bien nutrido con nuestros post y supervitaminado con tus comentarios y sugerencias sobre el amor y todas sus circunstancias. Ya estamos conectados.

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